Alternativas al castigo y motivar la conducta del niño. Aliento vrs. Elogio

Alternativas al castigo y motivar la conducta del niño. Aliento vrs. Elogio

CRIANZA SIN PREMIOS NI CASTIGOS

“Si te terminas tu comida, y te comes todo, te compro un postre” …, “Pasas el examen con 10 y te compro el juguete que quieras”… “Ahora te vas a tu cuarto castigado, porque le pegaste a tu hermana”,” Una semana sin ver tele”… y la lista sigue…
Ya no sabemos qué hacer para que nos haga caso o para controlar su comportamiento. Es entonces que recurrimos a los premios y a los castigos, pues así nos educaron y así educamos nosotros, aun cuando muy en el fondo dudamos si ese tipo de disciplina funciona verdaderamente o no.

¿Y qué tienen de malo los premios?

Los premios no son malos, si son entregados luego de una competencia. Pero no debemos ofrecer ni premiar por arreglar su cama o realizar sus tareas del colegio. Esas actividades no merecen un premio, pero sí un reconocimiento si la actividad lo amerita, o ha implicado un esfuerzo adicional.

En ese caso podemos felicitarlo por su esfuerzo y dedicación. Debemos entender la diferencia entre premio (material) y felicitación (no material que incluyen palabras, abrazos, aprobación, etc).

No estamos en contra de los regalos. Dales todos los regalos (diferente a premio) que quieras, pero no porque se portó bien o hizo lo que tú querías. He aquí la diferencia entre regalo y premio, el primero es gratuito, a cambio de nada y el segundo es condicionado por algo que hizo.

¿Y si no lo castigo, cómo lo disciplino?

El castigo no debería estar dentro de nuestras opciones de corrección. Antes de pensar en aplicar un castigo, podríamos pensar en sus consecuencias. Jane Nelsen dice que los castigos a largo plazo pueden producir 4Rs:

• Resentimiento: “Es inútil, no puedo confiar en los adultos”
• Revancha: “Ustedes ganaron ahora, pero yo ganaré después”
• Rebeldía: “Yo haré todo lo contrario para probar que yo no tengo que hacer lo que ustedes quieren”
• Retraimiento: Esto genera, dos comportamientos: Evasión:” La próxima vez no se darán cuenta” y/o Baja autoestima: “Soy una mala persona”

Dentro de los tipos de castigos tenemos el físico, que es la forma más errada de educar. Pegar causa dolor en quien lo recibe y al hacerlo se está lesionando no solo el cuerpo del hijo/a, sino también su autoestima. Esto genera percepción negativa sobre sí mismo: me pegan porque soy malo, porque no me quieren, porque no hago bien las cosas.

La recomendación es optar por una disciplina a LARGO PLAZO, es decir, educar a nuestros hijos para que adquieran RESPONSABILIDAD, AUTOCONTROL y AUTODISCIPLINA. En vez de premiar o castigar, debemos enseñarles a asumir y evaluar las consecuencias de sus acciones. El error se convierte en una maravillosa oportunidad para el aprendizaje.

Adoptar esta recomendación de crianza necesita un cambio de paradigma, en el que ya no se considere que disciplinar es igual a controlar. En su lugar comprender que Disciplina es enseñar. Los padres nos convertimos en los guías de nuestros hijos, ayudándolos a tomar decisiones inteligentes respecto a su comportamiento y asumir la responsabilidad sobre sus acciones.

Aliento vrs. Elogio

Cuando nos comunicamos con nuestros hijos decimos las cosas con base a nuestros patrones de pensamiento y experiencia previa. Repetimos lo que hemos escuchado y observado, y no estamos conscientes del impacto que cada palabra puede tener en ellos, en sus conductas y creencias.

La Disciplina Positiva nos hace reflexionar y nos enseña que hay mayor beneficio en Alentar, porque promueve la autoconfianza de nuestros hijos, y no la codependencia que se genera cuando los elogiamos.

• Alentar a nuestros hijos resalta la habilidad sin emitir juicios, mientras que el Elogiar califica al niño y los vuelve adictos de la aprobación.
• Cuando Alentamos inspiramos a los niños a hacer más. Su efecto es de largo plazo y le transmitimos al niño aceptación incondicional. Al dar aliento, nuestras respuestas se enfocan en los esfuerzos del niño, y no en nosotros mismos. Es decir, valoramos la acción.
• Varios ejemplos de cómo se ve y cómo suena:

• En el momento que empezamos a alentar a nuestros hijos, les damos alas a ellos para que empiecen a pensar por ellos mismos, se van llenando de coraje para hacer las cosas (aunque a veces les salgan mal), y los hace sentir muy capaces, fortaleciendo su personalidad.

• Con este cambio en nuestro lenguaje, haremos que los niños disfruten sus propios méritos y trabajen por esforzarse para satisfacción de ellos mismos y no de nosotros los padres. ¡Es hora de Alentar!

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