Padres separados, hijos hiperconectados

Padres separados, hijos hiperconectados

La experiencia del divorcio es siempre dura para los hijos, independientemente de la edad que tengan. Los padres deben actuar juntos, aunque ya no sean pareja, para mantener la seguridad y estabilidad emocional de sus hijos. Para ellos el divorcio implica el derrumbamiento de su familia, cambios estructurales en todo lo que conocen y aman.

En este contexto, y ante la sobre estimulación y acceso precoz a los dispositivos tecnológicos, los niños pueden refugiarse en el mundo virtual, pretendiendo escapar de la realidad que en ese momento les agobia.

Esto genera en sí mismo un riesgo para los niños y jóvenes, ya que se encuentran en una situación de vulnerabilidad emocional, expuestos al cyberacoso, adicción a redes sociales, contacto con adultos peligrosos, grooming, entre otros.

Según el Pediatra J. García Pérez, del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, las parejas divorciadas deben buscar vivir un Divorcio Colaborativo, en lugar de uno destructivo. En el divorcio colaborativo prima la seguridad y felicidad de los hijos y ambos padres mantienen una relación armónica y muestran la disposición de llegar a acuerdos.

Ante el divorcio los niños y jóvenes pueden mostrar conductas como aislamiento, hostilidad, cambios de humor, problemas de comportamiento, rebeldía, ansiedad o depresión. El ponerse de acuerdo en cosas como el uso de tecnología y otros temas importantes no debe ser sinónimo de conflicto para los padres, más bien ambos deben estar de acuerdo y poner límites sanos en conjunto.

Lo que sucede a menudo es que, en la casa donde viven y en la casa donde conviven con el otro de sus padres, suelen existir reglas distintas. Cada parte desea pasarla bien y ser el “papá bueno”, quien más bien es el padre o madre permisiva y poco firme.

Para evitar esta situación, que sólo trae consecuencias negativas para los niños y para la convivencia, los padres deben planear todo lo relativo a horarios, permisos y reglas, para evitar problemas. Una planificación previa y horarios claros siempre es buena para poner orden y dejar las reglas claras desde un inicio.

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